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Mostrando las entradas de julio, 2017

Cuando La Vida Nos Presenta su Cuenta

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Se cuenta de un abogado que vivió en Escocia que, en una ocasión, alquiló un caballo de un hombre pobre y tanto abusó del animal que éste murió. El hombre pobre insistió en que el abogado pagara por su caballo. El abogado no negó su responsabilidad y le dijo al hombre pobre que estaba dispuesto a pagar. - Pero - le dijo - en este momento estoy algo escaso de dinero y agradecería si me permitiera aplazar el pago.El pobre labrador, que era un hombre muy comprensivo, no tuvo inconveniente en dar al abogado un poco de tiempo para cumplir con su compromiso. Ante la insistencia del abogado de no poder pagar en tiempo muy cercano, el labrador le respondió que simplemente fijara él la fecha.

El Diario

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Un buen Hombre fue asaltado por unos ladrones que le robaron su cartera. Entonces él escribió lo siguiente en su diario: “Señor, ayúdame a estar agradecido” “Primero, porque nunca he sido robado; segundo, porque, aunque se llevaron la cartera, no me quitaron la vida; tercero, porque, aunque se llevaron todo lo que yo tenía, no era mucho; y cuarto, porque fui yo quien fue robado y no quien robó.”

Voy a orar por esto

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Había una pequeña niña que verdaderamente parecía creer en el poder de la oración. Sus padres se sorprendían a menudo del vigor con que oraba y su inquebrantable confianza en que Dios no solo había escuchado sus oraciones, sino que estaba en el proceso de contestarlas de la manera que ella deseaba. Un día, su hermano mayor construyó una pequeña trampa para cazar gorriones, y a la niña le pareció muy repugnante. Sintió pena por los pájaros que pudiese cazar y se enojó con su hermano por lo que estaba haciendo. Cuando él se negó a responder a sus discusiones y ruegos, ella le informó a él y a toda la familia: “Voy a orar por esto”.

Semillas Para Los Dones

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Un hombre entró en un local y vio a un señor en el mostrador. Maravillado con la belleza del lugar, preguntó:
- Señor, ¿que se vende aquí?
- Los dones de Dios. Le respondió el señor.
- ¿Cuánto cuestan? volvió a preguntar
- No cuestan nada. Aquí todo es gratis.